AFA comienza la pelea por el trono

La carrera por la sucesión es un asunto que se cocina en off entre la pelota y los despachos políticos

“La AFA era como un club de amigos, compara un importante dirigente de un club de Primera”.

Los delfines. La AFA es un control remoto con muchos botones. Grondona, que lo manejó a su antojo, hasta le agregó teclas. Por eso, su círculo cercano, huérfano de su líder, contempla la posibilidad de un triunvirato para amontonarse en el sillón principal. Como en la casa de Gran Hermano, dos de estos cinco nombres se quedarían afuera: los presidentes Luis Segura(Argentinos Juniors), Julito Grondona (Arsenal), Alejandro Marón(Lanús), Enrique Lombardi (Estudiantes) y el vicepresidente primero de Arsenal, Miguel Silva.

Sin embargo, los vestigios de vanidades empiezan a aflorar detrás de la sombra de Grondona. Los pasillos de AFA y algunas mesas futboleras evidencian aspiraciones personales, quizás alentadas por viejas promesas del propio jefe. Si hasta Raúl Ulloa, el presidente de Gimnasia de Jujuy, confió que él también quiere ser el hombre después del Hombre.

El Superclásico. Desde la impronta de Mauricio Macri y su actual presidente, Daniel Angelici, Boca tiene el azul de siempre y el amarillo del PRO. El partido político que gobierna la Ciudad quiere poner sus pies en la AFA. Y apuntan a su principal dirigente: “El Tano tiene ganas”,  dice en off  alguien del macrismo.

Si bien el amarillo no destiñe políticamente en River, los colores de Boca son un límite para unificar criterios: “No vamos a apoyar a Angelici”, aseguran desde Núñez. Y hasta se permiten la chicana: “Tiene más chances D’Onofrio”.

Por estatuto, para ser presidente de la AFA hay que tener un currículum de, al menos, cuatro años como dirigente de algún club. D’Onofrio fue vocal de River entre 2005 y 2009. Incluso su padre, Raúl, fue interventor de la AFA entre 1971 y 1973, cuando todavía no era la casa madre del fútbol.