Chile presta más atención a la economía y menos al reformismo social

El amplio triunfo de Sebastián Piñera, con 1,4 millón de votos más de los que obtuvo en primera vuelta, es un mensaje inequívoco

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La socialista Michelle Bachelet llegó a la presidencia de Chile hace cuatro años con un programa de reformas sociales, pero el domingo los chilenos se decantaron por Sebastián Piñera, privilegiando el argumento económico frente al de las reformas sociales. Piñera ganó el domingo ante el socialista Alejandro Guillier con un 54 por ciento de los votos contra 45 por ciento, obteniendo la mejor votación de la derecha desde 1993 y más votos que la propia Bachelet cuatro años antes. Entre la primera y segunda vuelta, el presidente electo logró sumar casi 1,4 millones de votos.

“El pueblo chileno nos desconcertó a todos”, reconoció el candidato derrotado Alejandro Guillier, quien la misma noche de la votación aseguró que la centroizquierda había sufrido una “derrota dura”. Aunque Piñera siempre fue favorito en esta elección, la menor votación que obtuvo en la primera vuelta (36,6 por ciento) y el avance de la izquierda más radical, cuya candidata, Beatriz Sánchez, concentró el 20 por ciento de los sufragios en primera vuelta, había sembrado la esperanza de una victoria del oficialismo. Sumando los guarismos de la primera vuelta de noviembre, Guillier parecía tener más chances que Piñera. Queda claro que muchos votantes de Sánchez y de otros candidatos menores de la izquierda no lo apoyaron el domingo. En cambio, Piñera logró el apoyo activo del derechista Felipe Katz.

Ni el más optimista de los vencedores ni el más pesimista de los derrotados imaginaba hasta el domingo una victoria tan maciza de la derecha, que superó así todas las expectativas. Analistas locales señalaban que cualquiera podía ganar.

“Vamos a promover el diálogo y la convergencia de todos los actores progresistas, porque nos parece que la atomización, cuando varias candidaturas compitieron en primera vuelta, tuvo impacto en el resultado final”, explicaba el senador socialista Álvaro Elizalde, coordinador del comando de Guillier. El dirigente, que también preside el Partido Socialista, recordaba las seis candidaturas de izquierda y de centro que compitieron en noviembre. Más allá de esto, “al final, el orden y la idea de mejorar las cosas en un ambiente de crecimiento económico determinó la elección”, explicó a la AFP Arturo Alegría, economista y director de Visión Consultores. El mercado celebró la elección de Piñera, quien promete duplicar la tasa de crecimiento del país, atraer nuevamente inversiones extranjeras y rebajar del 27 al 25 por ciento la tasa impositiva a las empresas. La Bolsa de Santiago subió hasta 6,2 por ciento. “Nuestro gobierno va a favorecer la inversión, la productividad, la innovación, el emprendimiento,y eso refleja la reacción muy favorable que han tenido los mercados”, dijo el presidente electo a la prensa extranjera.

Además del bajo crecimiento económico (Chile crecerá un 1,4 por ciento este año, su peor resultado en ocho años), Bachelet ha tenido problemas con la implementación de sus reformas emblemáticas, las tributaria, educativa y laboral. “Piñera advirtió antes que nadie que había que salir del túnel, bajar el volumen y corregir los extravíos”, dice el analista Héctor Soto, en el diario La Tercera. “La votación de Piñera lo que refleja es la expectativa de un gobierno que sea más eficiente, pero que también tiene dentro de su programa elementos sociales que son importantes”, complementa Arturo Alegría.

La desunión de la coalición gobernante Nueva Mayoría y el tono más radical que adquirió la campaña oficialista en la segunda vuelta, terminaron también asustando a los chilenos en un país que aprecia el orden y la estabilidad.

Pero también los guiños que a última hora hizo Piñera a favor a los cambios sociales impulsados por Bachelet, como dar marcha atrás a su postura inicial de terminar con la gratuidad universitaria, han seducido a un electorado menos ideologizado.

A la luz de los resultados, en la segunda vuelta, Piñera necesariamente sumó nuevos votantes y en grandes cantidades. Posiblemente provienen de la Democracia Cristiana, e incluso de la izquierda más moderada.

“El pueblo chileno nos desconcertó a todos”, admitió Alejandro Guillier, quien pagó la división de la izquierda