El dólar en un día de furia: factores locales y globales combinaron una tormenta perfecta

Para el mercado hay señales confusas en la política cambiaria y las autoridades resaltan el margen de maniobra.

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Es preocupante lo que sucedió ayer? El Banco Central vendió US$ 1.472 millones para contener el precio del dólar que cerró en el mercado minorista a $ 20,55. La movida generó preocupación en los mercados. ¿Pero entonces es para alarmarse o no?

La respuesta a priori es no. ¿Por qué? El Banco Central tiene US$ 59.321 millones de reservas -anoche Marcos Peña lo mencionó en su informe ante el Senado-, la Argentina cuenta con acceso al mercado internacional y, algo técnico pero no trivial, un tipo de cambio flexible o flotante que, en criollo, quiere decir que el dólar no se encuentra atado a ningún mecanismo.

Claro que si este precio se mueve lo hará el resto porque se trata de la principal referencia en los balances de las empresas. Y ahí está el meollo de esta cuestión: las expectativas de que la inflación baje a partir de mayo, tanto en el Banco Central como en la Casa Rosada, son elevadas y por lo tanto la tentación a pisar el tipo de cambio siempre es alta.

¿Y ahora? ¿cómo sigue esto? Una opción es no atrasar el dólar y convivir con una inflación más elevada a la esperada (20,3% por el mercado). La economía ganaría colchón para el año que viene y Macri mostraría una visión de más mediano plazo, argumentan quienes están a favor de esta alternativa.

En el Banco Central y en el Gobierno apuestan, por el momento, a sobrevolar estas presiones cambiarias. La inflación cederá desde el próximo mes, una vez pasado lo peor de la actualización tarifaria, dicen. También ven factores ‘transitorios’ en esto.

El primero es una cuestión global. Las monedas de los mercados emergentes se devaluaron ayer y hasta el euro y la libra. El dólar a nivel internacional alcanzó su techo más alto desde enero. Y la tasa de un bono del tesoro estadounidense a diez años rinde 3,03%. Esto generó presiones sobre los activos de resto del mundo. ¿Pero la economía global está en problemas? Todo indica que hay volatilidad pero que las perspectivas de crecimiento (alrededor de 4% para el mundo), están despejadas.

El segundo factor ‘transitorio’ es una cuestión local. Comienza a regir el impuesto a la renta financiera que rige para las Lebac en manos extranjeras. ¿Qué quiere decir esto? Que muchos inversores vendieron sus bonos y demandaron dólares.

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“Fue un día de furia”, resumió ayer el jefe de la mesa de dinero de un banco internacional importante. Y explicaba que además del ruido global y la cuestión impositiva de las Lebac, se agrega una mayor demanda de divisas para el pago de importaciones.

El economista jefe de otro banco grande daba un punto de vista distinto. Decía ayer que la demanda de dólares minorista obedece a que los rendimientos en dólares hoy en la Argentina ya no son tan atractivos como meses atrás. Con la tasa de política monetaria en 27,25% y las expectativas de inflación para el año aumentando -están en 20,3% y doce meses atrás eran 14%-, hace falta una tasa en pesos más alta para incentivar a los inversores a demandar menos dólares. Y eso no llegará, especulaba, porque el BCRA no tiene margen para aumentarla.

¿Cuánto tiempo más podrá el BCRA seguir vendiendo dólares?En lo que va del año compró más de lo que vendió (casi el 50%). Ayer se jactaban que por la venta de divisas y otras vías de absorción se retiró del mercado unos $25.000 millones en los últimos 3 días. Las tasas en el mercado secundario subieron. Esto ayudaría a bajar la inflación. Por su parte, en la Rosada, admitían que si el ruido en la economía global persiste “habrá que corregir el dólar, no puede quedarse atrás”. ¿Cuando será?

En el mercado dicen que el dólar no es lo que preocupa: si entender la política cambiaria de acá a 2019.