El Gobierno da las últimas puntadas a su plan económico “de cabotaje” y se prepara para la renegociación externa de la deuda

El Gobierno termina la primer semana de 2020 con la mayoría de las medidas de la emergencia económica, energética y social encaminadas para reactivar el consumo interno e intentar un impulso de reactivación.

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El objetivo es después concentrarse en el principal desafío de los primeros cien días de gestión: la renegociación de la deuda externa con el FMI y con bonistas privados y evitar caer en default.

A los anuncios de fin de año del bono especial para jubilados y beneficiarios de Asignación Universal por Hijo (AUH) para diciembre y enero, en las últimas horas el gobierno anunció congelamiento del precio de las naftas y de las tarifas de transportes metropolitanos, para evitar que derive en una nueva estampida inflacionaria.

En 2019 fueron los ajuste de impuestos a las exportaciones y del 30% a la compra de dólares; en el primer día hábil de 2020 el Gobierno sumó una medida pro-consumo: el congelamiento por 120 días de las tarifas de transportes de trenes y colectivos y anunció que “revisará toda la política de subsidios” a los servicios públicos en ese lapso de tiempo pidiendo a las provincias y municipios que acompañen esas medidas.

Paralelamente avanzaba en las negociaciones con empresarios y sindicalistas para que trabajadores privados y estatales cobren un aumento fijo con el sueldo de enero como piso de las negociaciones paritarias de este año.

El acuerdo, que terminaba de cerrar el ministro de Trabajo, Claudio Moroni en la cartera laboral con cámaras empresarias y gremios, será anunciado vía decreto -con el consenso de las partes- en las próximas horas.

El próximo lunes, el ministro de la Producción, Matías Kulfas terminará de cerrar un acuerdo con supermercadistas y comercios para prorrogar el descuento del IVA en algunos alimentos de la canasta básica.

Ese será el paso previo para que el próximo martes, el Gobierno anuncie la prórroga del programa Precios Cuidados con el que intentará evitar un aumento de precios y por ende, de la inflación.

Así, en la primer semana hábil de 2020, el Gobierno termina de definir las principales medidas que conforman la base del plan económico, apoyado en los superpoderes que le otorgó el Congreso con la mega ley de emergencia votada en la última semana de 2019.

Una vez terminada la etapa de las medidas pro-activas con un desembolso de “masa salarial que se vuelque al consumo”, según señaló el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero a A24.com, el Gobierno espera para los próximos seis meses comience “una reactivación de la producción”.

Fuentes cercanas al ministro de Economía de Martín Guzmán, dicen que :el Gobierno no tiene apuro en cerrar un acuerdo con el FMI y con los bonistas. La negociación -definen- está en “una fase inicial, con buena predisposición de las partes, tanto de los organismos multilaterales como de bonistas privados”.

Cerca de Guzmán señalan que a diferencia de anteriores procesos de renegociación en este caso la mayoría son fondos de inversión. “Por el momento no necesita de misiones hacia aquí o viajes oficiales hacia USA”, explican.

Señalan que tanto las fuentes públicas como privadas coinciden en dos cosas básicas:

  • 1) Que hay predisposición para acompañar hacia una salida sustentable de estas crisis de pagos recurrentes de la Argentina
  • 2) Que el cronograma de vencimientos es muy estrecho y se reconoce la imposibilidad de cumplirlo, aún con crecimiento económico importante.

Sin embargo, Guzmán mantiene bajo 7 llaves la propuesta de renegociación de deuda que ya negocia por separado con ambos sectores; y evita hablar abiertamente de quita de capital y de intereses y de plazos.

“Lógicamente la propuesta general es armar un plan de pagos que tenga sentido. Es un proceso complejo. No es que sea un decálogo de buenas intenciones”, señalaron fuentes del Ministerio de Economía