En la era de los vuelos low cost, los micros resisten con un nuevo perfil de pasajero

Tras una fuerte caída, la demanda se estabilizó. Son la opción elegida para viajar a último momento, ir a pueblos donde no lleva el avión y por quienes dejaron de hacer turismo en auto

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Es la mañana de un miércoles de enero en la terminal de micros de Retiro. Hay una fila larga en los mostradores en los que se consiguen pasajes gratuitos con certificados de discapacidad, una fila cortita en dos de los baños de mujeres de la estación y otra fila que crece a medida que se acerca el mediodía en un local en el que se pueden pagar las boletas de la luz, el gas, el celular y la tarjeta de crédito. No hay fila para subir a los micros que entran despacio a la terminal y que salen a destino sin ocupar todos sus asientos, ni para cargar las valijas en el maletero, ni para tomar un remise como última escala del viaje de vuelta a casa. No hay filas para comprar pasajes en ninguna boletería: la única que se forma en un mostrador es para saber a qué hora va a salir el micro a Mar de Ajó al que se le pinchó el tanque de nafta.

Cerca del micro estacionado que las va a llevar a pasar una semana en Mar del Plata, dos amigas toman mate. “Miramos el precio de ir en avión: algunas podían y sacaron vuelo, nosotras vamos en micro porque estaba un poco más barato y porque hay que sumar el traslado desde el aeropuerto de Mar del Plata hasta el centro”, cuenta Ana. “Ir y volver en micro nos cuesta unos 1.600 pesos y cuando miramos el avión estaba cerca de los 3.000“, suma Carolina. Chequearon precios y sacaron pasajes unos diez días antes de empezar sus vacaciones.

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Antonio y Valeria son novios: tienen 24 y 22 años y esperan el micro que los llevará a Bragado, a visitar a la familia de él. “A Bragado es imposible ir en avión, no hay aeropuerto cerca. Pero acabamos de volver de Bariloche: fuimos en avión y nos salió muy barato”, cuenta Antonio. Valeria enseguida aclara: “Fue barato porque sacamos con mucho tiempo de anticipación, más de tres meses. Pagamos 3.000 pesos para los dos, estábamos seguros de que con anticipación nos iba a salir más barato el avión, que además tarda sólo dos horas y no el día entero”. En una de las boleterías de Retiro, un pasaje de ida a Bariloche en un micro semi-cama alcanza los 3.100 pesos.

“Yo ni miré el precio del avión, no me informé: es un viaje que acostumbro hacer en micro así que volví a buscar precios sólo de transporte terrestre y hace una semana saqué para toda la familia”, dice Gustavo: viaja con su hija y su esposa a Mar del Plata. Sacaron el pasaje con una semana de anticipación y pagaron 950 pesos cada uno. “Para viajar en avión las low cost me parecen inseguras, y sacar en una aerolínea que no es de bajo costo es algo que por motivos económicos no puedo, así que vamos de vacaciones en micro”, cuenta Angel, que viaja con Laura y Luna a Mar de Ajó. Pagó los pasajes en tres cuotas y el alojamiento, en doce.

Carina hubiera preferido hacer sus traslados en avión: “Vine desde Tucumán hasta Buenos Aires y de aquí a Montevideo todo en micro, y ahora ya voy de vuelta para Tucumán”, dice en Retiro. “Hubiera ganado tiempo en avión, pero salía más de 8.000 pesos y de esta manera me costó 3.900, menos de la mitad“, cuenta.

Según estadísticas que la Comisión Nacional de Regulación del Transporte publicó hasta 2016 y luego dejó de dar a conocer, entre 2011 y 2016 la cantidad de pasajeros que viajan en micro de larga distancia por año en Argentina bajó de 50 millones a 37 millones. Fuentes del sector estimaron que desde que se dejaron de emitir las estadísticas hasta ahora, ese número bajó hasta 35 millones de pasajeros anuales. Esas mismas fuentes sostienen que entre la temporada pasada y este verano la caída de ventas de pasajes fue del 2,4 por ciento: esa baja, que venía siendo brusca, se amesetó en el último año.

“No sé si en el verano ganan los aviones o los micros, sí sé que el sector no es ajeno a la situación de crisis y que lo de los aviones fue una revolución: cuando un sector empieza a crecer, no sos inmune a eso. Pero la presencia de tarifas de bajo costo también en micros -se instalaron durante 2018 y permiten dar descuentos a quienes saquen pasajes con más de diez días de anticipación- hizo que la caída de pasajeros no fuera tan fuerte”, sostiene Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi). No es el único factor que incide, según Gaona, en que el descenso de pasajeros de micros en los últimos doce meses no haya sido tan significativo como en años anteriores: “El micro le ganó al auto, porque aumentaron la nafta y los peajes, y el transporte público se volvió más accesible que el privado”.