Gala del G20 De sur a norte: música, baile y lágrimas presidenciales en una noche emotiva en el Teatro Colón

El encuentro reunió a los presidentes y mandatarios participantes del G20 con un recorrido artístico por la geografía y la cultura de la Argentina.

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La escalinata central del Teatro Colón, de cara al foyer del coliseo argentino, fue la antesala de un momento histórico. Por un lado, una foto grupal de los jefes de estado que conforman el G20 -incluida la alemana Angela Merkel, quien viajó directo desde el aeropuerto internacional de Ezeiza hacia la alfombra roja del Colón- junto a las primeras damas. Por el otro, el repaso federal -a lo largo de 40 minutos- en clave artística para mostrar la diversidad de la cultura y los paisajes del país.

En la noche de este viernes, hubo dos protagonistas. Uno fue la danza y coreografía del espectáculo Argentum, -bajo la dirección artística de Ricky Pashkus- que convocó a 84 bailarines y 75 músicos para representar las regiones de Patagonia, Cuyo, Litoral, Noreste y La Pampa. El otro fue la técnica de mapping, las proyecciones en video del colectivo audiovisual Nos -dirigido por Francisco Alcaro.

El debut de esta técnica indoor en el Teatro Colón fue una de las claves del espectáculo. La cúpula del coliseo -pintada por el prestigioso Raúl Soldi- fue intervenida digitalmente en formato multimedia. Las luces tenues color ocre del interior pasaron a ser azules.

Y luego de los aplausos de los principales mandatarios del mundo (ubicados en el palco principal) y los casi 1.000 presentes en la noche, diferentes palabras comenzaron a dibujarse en lo más alto del Colón. Muchos miraban al techo, como se veía indicar a Marcos Peña, jefe de Gabinete, mostrándole las alturas a Angela Merkel.

La tecnología dibujó un mapa de palabras en la cúpula del Colón para dar comienzo al acto 1 de la noche, la región Patagónica, una de las postales turísticas mundiales del país. Un grupo de niños bailó en escena mientras las imágenes se proyectaban en los cubos con referencias a cada zona de la Argentina. El Sur tuvo a la ballena franca, los hielos continentales, la energía eólica y la base Marambio, entre sus protagonistas.

La acústica inmejorable de la sala favoreció la experiencia inmersiva en donde las tonalidades rojas, azul y ocre teñían cada espacio del imponente recinto. Bailarines enmascarados con cabezas de caballos montados, la repetida alegoría al potrillo gaucho en clave surrealista sostenida por una óptima base de cuerdas y la coreografía.

El primer gran aplauso de la noche se mezcló entre el tango y el malambo con un grupo de bailarines con look urbano y la presencia gaucha nuevamente en escena. Una melange musical en donde el taconeo de las botas se fusionó con una coreografía a base de boleadoras. Resumen del ADN criollo.

Desde el palco principal, los líderes del G20 aplaudían mientras las imágenes proyectaban paneles de energía solar, la caída del sol, el amanecer, la cordillera y el cerro Fitz Roy. El vuelo del cóndor, otra de las estampitas de la fauna autoctona.

Cada coreografía buscó concordar con las imágenes proyectadas, sosteniendo la fórmula imagen-sonido-coreografía. Los sonidos más progresivos, a base de sintetizadores irrumpieron en el acto de la zona pampeana con paisajes de la agricultura nacional y vistas diurnas y nocturnas de la ciudad de Buenos Aires.

Allí aparecieron los looks más descontracturados, gorrita para atrás, en la búsqueda de cruzar el tango con reflejos juveniles. Algo de parkour, acrobacias, movimientos circenses y cabriolas en donde no faltó el sonido dance y house.

Otro de los momentos peculiares fue el freestyle, el rapeo cruzado con la cultura gauchesca. El fraseo en español con la frase: “Buenos Aires es hoy el lugar”, entre lo más destacado.

En seguida llegó el momento del tango, el sonido de exportación por excelencia de estas tierras. Mora Godoy, al ritmo de Tanguera (de Mariano Mores) protagonizó el número más elegante de la noche. Con un fino vestido azul y su compañero de color borravino, el resto del elenco se ubicó en semicírculo para darle lugar al único número solista. Aplauso cerrado.

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Una nueva sorpresa ocurrió durante el acto 3 (Litoral), en donde en las pantallas se vieron imágenes del transporte marítimo a través del río Paraná, del Monumento a la Bandera y de las Cataratas del Iguazú. El chamamé asomó en la coreografía y el Teatro Colón festejó la vuelta de Julio Bocca, a 11 años de su despedida, sobre el escenario que lo hizo famoso bailando un pequeño número chamamecero mientras los principales líderes del mundo batían palmas.

Luego, en el Acto 4 (Norte Argentino) el folclore con base de tambores y ciertos looks medievales atronaron con sus ritmos graves mientras se proyectaban los siete colores del cerro tilcareño entre una multiplicidad coreográfica. La introducción al carnaval del norte con sus ritmos y el canto sostenido de la coplera provocó uno de los momentos más climáticos de la noche

Para el cierre, el rock tuvo su lugar con un homenaje a Soda Stereo -con fuertes aplausos hacia los sonidos De Música Ligera- y Charly García. Y las lágrimas de Macri.

Entre los asistentes de la clase política argentina se vio en primera fila a Federico Pinedo, presidente del bloque de diputados del PRO, como así también a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica; el Intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela; la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley y el Secretario General de la Provincia de Buenos Aires, Fabián Perechodnik.