La Justicia de EEUU arrestó al ex jefe de campaña de Trump y a su socio

Fueron imputados de 12 delitos federales. Otro asesor se declaró culpable de ocultar información sobre vínculos entre Rusia y el equipo presidencial

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La investigación del “Rusiagate” dio un paso crucial en dirección a Donald Trump. Paul Manafort, el jefe de la campaña que llevó a Trump a la Casa Blanca en noviembre de 2016, fue imputado por el grave cargo de “conspiración contra Estados Unidos” y lavado de dinero, y se le impuso prisión domiciliaria. Además, un ex asesor del presidente, George Papadopoulos, se declaró culpable de haber ocultado información al FBI sobre los lazos de la campaña de Trump con Rusia. La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la infiltración de los agentes de Vladimir Putin en la decisiva campaña del año pasado en favor de Trump y perjuicio de su competidora y derrotada, Hillary Clinton, promete nuevos avances. Pero los que dio ayer alcanzan para poner muy nervioso a Trump, que usó como es usual en él, a Twitter para expresar su enojo.

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El abogado Manafort y su socio Rick Gates fueron imputados por 12 delitos federales, cometidos mientras el influyente letrado dirigía la campaña presidencial, pero se declararon inocentes de todos esos cargos al comparecer ante la jueza Deborah A. Robinson de la Corte del Distrito de Columbia. Los abogados del gobierno consideraron que Manafort y Gates podrían fugarse ante la gravedad de los cargos en su contra y, por eso pidieron a la magistrada que los ponga bajo arresto domiciliario con permiso solo para ver a sus abogados y para acudir a citas médicas, pedido a los que la jueza accedió. Además, los letrados del gobierno pidieron a Manafort y Gates que depositen una fianza de 10 millones de dólares y cinco millones de dólares, respectivamente, ante un posible riesgo de fuga. La magistrada fijó una audiencia para este jueves.

El escrito de acusación hecho público ayer por la prensa detalla que entre los cargos figuran “conspiración para lavar dinero”, así como realizar “declaraciones falsas y engañosas” y no presentar información financiera y de cuentas bancarias en el extranjero.

Estas son las primeras acusaciones formales aprobadas por el fiscal especial Robert Mueller, quien examina las relaciones entre el comité electoral de Trump y la Rusia de Vladimir Putin para influir en el resultado de los comicios de noviembre de 2016, que sorpresivamente llevaron al magnate republicano al poder. Las maniobras de Rusia se dirigieron en gran parte a hackear los e-mails del Partido Demócrata y filtrar esa información sensible a la prensa en momentos clave de la campaña por medio de WikiLeaks.

El caso se concentra en los movimientos financieros de los dos imputados durante una década, incluyendo el período de la campaña electoral, cuando ambos actuaron como “agentes no registrados de Ucrania” en Estados Unidos, según el documento de inculpación de 31 páginas firmado por el fiscal Mueller. Para “esconder decenas de millones de dólares” de pagos recibidos de Ucrania, Manafort y Gates “lavaron el dinero mediante un enorme número de corporaciones estadounidenses y extranjeras, asociaciones y cuentas bancarias”, hacia cuentas abiertas por ellos mismos o sus “cómplices” en Chipre, San Vicente y las islas Granadinas y las islas Seychelles, apuntó Mueller. El fiscal especial es un veterano “sabueso” de vieja escuela: fue jefe del FBI entre 2001 y 2013.

El documento judicial señala que esa actividad ocurrió entre 2008 y 2017, por lo que se mantuvo cuando Manafort conducía la campaña presidencial de Trump. De acuerdo con Mueller, Manafort y Gates, “junto con otros, conspiraron de forma consciente e intencional para defraudar a Estados Unidos”. Por eso, Manafort fue imputado por falso testimonio sobre su papel como agente extranjero y no presentar las debidas declaraciones sobre cuentas bancarias en el exterior y registros financieros, afirmó The New York Times. Manafort fue nombrado jefe de campaña electoral de Trump en junio de 2016, pero fue apartado sólo dos meses después, cuando emergieron sus lazos con Ucrania.

Tras conocerse los procedimientos judiciales, Trump recurrió a Twitter para reiterar en mayúsculas: “No hay COLUSION!”. Colusión es la figura penal aplicada a los imputados y significa un pacto secreto entre dos sujetos o grupos para perjudicar a un tercero. En relación a los cargos contra Manafort el presidente afirmó: “Lo siento, pero esto ocurrió hace años, antes de que Paul Manafort sea parte de la campaña de Trump”. E insistió en preguntar por qué no son Hillary Clinton y los demócratas el “centro” de las investigaciones.

Ayer, Manafort sorprendió al presentarse voluntariamente en la oficina del FBI en Washington. Poco después, el ex asesor de campaña de Trump, George Papadopolous, se declaró culpable de haber mentido a los agentes del FBI que lo interrogaron sobre la presunta colusión con Rusia.

sonrisa. El abogado y lobbista Manafort deja el tribunal federal luego de recibir prisión domiciliaria.