La Presidente responderá con la Suba del Salario mínimo, vital y móvil

PARO K

Cristina haría el anuncio el viernes, un día después del paro.

Molesto por el paro que hará el sindicalismo opositorel Gobierno prepara el contra ataque con la expectativa de que el acuerdo por la suba del salario mínimo, vital y móvil se cierre el próximo viernes, en el primer encuentro entre los representantes de los trabajadores y los empresarios.

La expectativa en la Casa Rosada está puesta en que un día después del paro el Gobierno pueda anunciar el acuerdo por la suba salarial que rondará el 30 por ciento, en línea con lo que fue el promedio de las paritarias de este año. Por eso, desde Balcarce 50 se convocó a la reunión apenas quedó confirmada la medida de fuerza.

Para la Casa Rosada, el paro tiene un objetivo político, y sobre ese punto girará la defensa oficial en los días que restan hasta la protesta. “Están pensando en las elecciones del año que viene”, analizó un funcionario sobre la intención del gremialismo que conduce el líder de la CGT opositora, Hugo Moyano, junto con la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y los partidos de izquierda.

La expectativa oficial se concentra por estos días en cerrar sin sobresaltos el salario mínimo. Esperarán hasta hoy, de todas maneras, para definir los pasos a seguir en función de si se suma o no el gremio de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). De esa postura dependerá en buena medida el operativo que instruya el Ministerio de Seguridad.

Por el momento, la orden de Balcarce 50 es no adelantar los pasos aunque se espera un fuerte despliegue en las fábricas en las que los partidos de izquierda ya anunciaron que harán bloqueos, como la autopartista Lear o la gráfica Donnelley. El líder del Partido Obrero, Néstor Pitrola, anunció anteayer que harán piquetes en las fábricas para evitar el ingreso de los trabajadores que no adhieran al paro. Sumarán su presión, además en los talleres ferroviarios de Emfer, en conflicto desde hace más de un año, y Tatsa.

El discurso oficial se endurecerá en los próximos días después del puntapié que dio el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que ayer en su conferencia de prensa matinal acusó a los gremios opositores de responder a los fondos buitre. La definición,  no es la línea oficial del resto de los ministros, que lo que harán es hablar de un “paro político” sustentado en bloqueos para el ingreso a la Capital.

Sobre ese eje girará la posición de la Casa Rosada cuando a partir de hoy quede más claro el panorama de adhesiones a la huelga. Para el Gobierno, no se trata de un paro general. “Es una protesta con connotación electoral”, insiste un funcionario a la hora de calificar el reclamo. Por el momento, el pedido central de modificaciones en el impuesto a las ganancias no será atendido, dijeron en línea con lo que ya les anticiparon a los líderes sindicales afines al Gobierno.