La Unión Europea autoriza el uso del Glifosato hasta 2022

Los países miembro acordaron ayer prolongar por otros cinco años la licencia para el uso del polémico herbicida. Críticas de ambientalistas

0022160846

Los países miembros de la Unión Europea (UE) llegaron ayer a un acuerdo para prolongar por otros cinco años la licencia para el uso del polémico herbicida glifosato, informó la Comisión Europea en Bruselas.

La propuesta fue apoyada por 18 países, mientras que otros nueve se mostraron en contra y uno se abstuvo. La decisión se tomó tras meses de discusiones sobre el uso del herbicida ante las preocupaciones de que pueda resultar cancerígeno. El permiso actual vencía el 15 de diciembre.

El glifosato es la sustancia más utilizada en el mundo para eliminar la vegetación no deseada en los cultivos agrícolas y también en jardinería. Ha sido calificado en algunos estudios como cancerígeno, pero otros expertos alegan que en las pequeñas cantidades ingeridas a través de los alimentos no representa un peligro. Más de un millón de ciudadanos de la UE firmaron en contra de prolongar el permiso.

En un primer momento, la Comisión Europea había pedido una ampliación de la licencia durante diez años, que después rebajó a siete y cinco años. El mes pasado, el Parlamento Europeo se había mostrado a favor de restringir el uso del glifosato a partir de ahora y de prohibirlo gradualmente hasta 2022.

“El voto de hoy muestra que cuando queremos somos capaces de compartir y aceptar nuestra responsabilidad colectiva en la toma de decisiones”, afirmó el comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis.

La UE aprobó el uso del glifosato en 2002, pero posteriormente surgieron preocupaciones cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Iarc), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), catalogó el herbicida como “probablemente cancerígeno” en marzo de 2015.

El bloque europeo encargó entonces nuevos estudios y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (Efsa) determinó que “es improbable que la sustancia dañe el ADN o suponga un riesgo cancerígeno para los humanos”. Este año, la Agencia europea de los productos químicos (Echa) concluyó que “en base a la información disponible no hay evidencias para vincular el glifosato al cáncer en humanos” y consideró que “no debería ser clasificado como sustancia que causa daños genéticos” o afecta a la reproducción.

A favor de ampliar el permiso votaron ayer Bulgaria, Alemania, República Checa, Dinamarca, Estonia, Irlanda, España, Letonia, Lituania, Hungría, Holanda, Polonia, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Suecia y Reino Unido. En contra se manifestaron Bélgica, Grecia, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta, y Austria. Unicamente Portugal se abstuvo.

El desbloqueo de la situación se produjo después de que finalmente votasen a favor Polonia, Bulgaria, Rumanía y Alemania, que se habían abstenido en la votación anterior.

La postura de Alemania generó una disputa interna en el gobierno en funciones de Angela Merkel, formado por cristianodemócratas y socialdemócratas. La decisión a favor la tomó el ministro de Agricultura, el cristianodemócrata Christian Schmidt, lo que provocó indignación en el Ministerio de Medio Ambiente, dirigido por la socialdemócrata Barbara Hendricks. La desavenencia podría dificultar aún más las conversaciones para formar gobierno en Alemania.

La decisión adoptada en la UE es importante no sólo para el sector agrícola y los consumidores sino también para la empresa alemana Bayer, que pretende comprar la estadounidense Monsanto, creadora del glifosato.

glifosato

Contra la salud

La organización de defensa de los consumidores Foodwatch criticó el resultado final de las negociaciones. “Se da prioridad a los intereses comerciales por delante de la protección de la salud y la importancia ecológica”, afirmó Martin Rücker desde esta organización.

“Las personas que deben protegernos de productos plaguicidas peligrosos no hicieron su trabajo y traicionaron la confianza depositada por los europeos”, lamentó también Greenpeace. La organización civil Avaaz considera que Alemania cedió finalmente a la presión de la industria y advirtió que a la larga no se puede ignorar la resistencia de la población. “Monsanto pensaba que podría conseguir una licencia de 15 años para el glifosato con los ojos cerrados, pero finalmente tuvo que pelear por cinco años con restricciones”, señaló.

La unión europea de agricultores Copa-Cocega saludó la decisión, aunque lamentó que la licencia no se prolongase por 15 años, una opinión que compartió la organización industrial agraria Agrar. “Sin él, nuestros suministros de alimentos estarían en riesgo, ya que no hay alternativas actualmente en el mercado”, señaló el secretario general de Copa-Cocega, Pekka Pesonen.