Lavagna resiste por ahora los pedidos por las PASO

Las discusiones por la definición de la candidatura presidencial del frente Alternativa Federal llegaron a una cena en Parque Norte, donde un grupo de sindicalistas de la CGT le sugirió al exministro de Economía y precandidato Roberto Lavagna que acepte competir en las PASO contra los otros precandidatos del espacio: Sergio Massa, el gobernador Juan Manuel Urtubey y el senador Miguel Pichetto.

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Roberto Lavagna escuchó y dijo que iba a considerarlo. Pero en el entorno del exministro de Eduardo Duhalde señalaron ayer que su postura sigue siendo la misma: Lavagna se niega a competir en primarias, dice que tiene que haber un solo candidato por el espacio peronista no K y que debe definirse por “consenso”.

Se va a dilucidar con el transcurso de las semanas y por consenso”, dijo uno de sus allegados directos. En rigor, el grupo apuesta a que Lavagna saque una diferencia en las encuestas y eso genere presión sobre sus rivales para que depongan sus proyectos. “Tranquilos, ustedes saben que si digo no es no. Fue solo una reunión social, por eso no quise dar entrevistas para evitar interpretaciones”, dijo Lavagna cuando le preguntaron sobre los comentarios que recibió anteanoche en Parque Norte.

“Nada, nada, nada nuevo”, completó. El planteo -amable y cordial- de los sindicalistas para que Lavagna acepte competir en las PASO se produjo durante la cena previa al congreso ordinario del sindicato de la construcción (Uocra), que lidera Gerardo Martínez.

En horas previas, Lavagna había enviado una señal conciliadora a Massa luego de haber dicho, semanas atrás, que “estaban en caminos separados”. En un reportaje concedido a la periodista Viviana Canosa en Canal 9, el exministro había dicho que “Massa es un amigo” y agregó: “No sé si no voy a dar una interna con Massa”. Muchos sectores del peronismo y de la CGT interpretaron estas frases como un gesto para abrir una puerta hacia la posibilidad de competir en las PASO.

Sin conocer aún por esas horas el contenido de ese reportaje, Gerardo Martínez recibió a Lavagna y a Massa en su cena anual y, en medio de una animada charla, se dirigió a Lavagna: “Roberto, necesitamos una gran PASO”. Estaban presentes otros sindicalistas, como Andrés Rodríguez, de UPCN; Carlos Acuña, de estacioneros y de la conducción de la CGT; Luis Barrionuevo, de gastronómicos; Omar Maturano, de maquinistas, y Ramón Ayala, de empleados rurales.

Uno de ellos le preguntó a Massa qué opinaba, en medio de la ronda, y el líder del Frente Renovador se desembarazó del problema: “No creo que sea el momento para hablar de eso, hoy celebramos a la Uocra”. Cuando Massa todavía no había llegado, Andrés Rodríguez le había comentado a Lavagna que las PASO servirían para fortalecer el espacio político y su propio proyecto. Y le pidió que reviera la posibilidad de participar en las primarias. Su comentario fue avalado por Martínez y por Acuña.

“Ampliar el proyecto”

“Lavagna lo recibió bien, dijo que estaba armando el espacio, que había que ampliar el proyecto para tener mayor base de sustentación y todos se mostraron de acuerdo”, dijo un allegado a un gremialista.

Los jefes sindicales sostienen que la legitimidad surgiría de una competencia efectiva en una PASO y coinciden con Lavagna en que es positivo que se fortalezca la base de sustentación con el radicalismo desencantado, el socialismo y el GEN, que de hecho votarían a Lavagna en una PASO.

“Surge con mayor fortaleza si sale del espacio del peronismo”, dijo un sindicalista .

También deslizaron que Barrionuevo, primer adelantado en promover a Lavagna, no ve con tan buenos ojos que el exministro se recueste tanto en el socialismo y el GEN.

El planteo sindical fue en la misma línea de otros que le hicieron a Lavagna tanto Duhalde como los gobernadores Juan Schiaretti (Córdoba) y Sergio Uñac (San Juan), así como José Luis Lingieri, jefe de Obras Sanitarias.

Luego de más de dos horas de cena, los sindicalistas se fueron con la idea de que Lavagna lo está pensando. Pero en el entorno del exministro dijeron que fue tajante: “Si digo no es no, fue solo una reunión social”. Y remató: “Nada, nada, nada nuevo”.

“Entre Massa y Lavagna tienen una excelente relación personal y son amigos”, agregaron cerca de Lavagna. Durante la cena, ambos prefirieron hablar sobre temas menos conflictivos para ellos: dólar, riesgo país, caída de bonos y de recaudación tributaria. En eso rápidamente se pusieron de acuerdo y evitaron cualquier fricción: la culpa de todo eso la tiene el gobierno de Mauricio Macri.