Lehman Brothers, a 6 años de la caida. ¿cuánto ganó quien compró acciones de empresas en crisis?

El colapso de este gigante hicieron que los papeles de varias de las grandes compañías se desplomaran. En algunos casos, más de un 90%. Quienes los adquirieron cuando estaban por el piso, hoy festejan ganancias sorprendentes. La “tabla” de la alegría.

Resistió de pie la Gran Depresión de 1929 y fue el cuarto banco de inversión más grande de los Estados Unidos. Pero, hace seis años, sucumbió en medio de la tormenta de la crisis de las hipotecas subprime.

En 2008 el banco de inversión Lehman Brothers tenía ingresos por casi u$s19.000 millones anuales, 28.000 empleados negocios en todo el mundo.

Su CEO, Richard Fuld, uno de los grandes referentes del capitalismo norteamericano, parecía invulnerable.

Pero nadie está exento de una mala jugada que, incluso, puede llegar a derrumbar todo un imperio. En este caso, el “talón de Aquiles” de este coloso de los negocios terminó siendo la gran cantidad de bonos basura que había adquirido vinculados con hipotecas.

Extrema codicia, mal olfato, un cambio de contexto o quizá una mezcla de estas tres cosas hizo que al derrumbarse el castillo de las subprime, los activos de Lehman pasaran a valermuchísimo menos de lo que figuraba en su balance.

Ahí comenzó a tejerse el principio del fin. La noticia corrió como reguero de pólvora en la city neoyorkina y Fuld se fue encontrando con problemas crecientes para hacerse de liquidez.

Pidió ayuda a sus contactos, a aquellos con los que había compartido innumerables cenas, charlas de café y encuentros de “amigos”. Pero, tal como suele afirmarse, el dinero no tiene sentimientos.

Intentó todo lo que estaba a su alcance. Hasta llegó a pensar que la entidad era “demasiado grande para caer” (too big to fall). Pero el mundo financiero finalmente le dio la espalda. La Reserva Federal de Estados Unidos comunicó sus razones por las cuáles no podía rescatar a Lehman y así “el gigante” cayó de rodillas.

Fue exactamente un 15 de septiembre de 2008 que dejó de operar. La city neoyorkina y todos los mercados temblaron ante la declaración pública de una bancarrota que contribuyó a desatar el peor colapso financiero y bursátil desde 1930.

“La crisis se había iniciado a fines del 2007, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero hizo eclosión con la caída de Lehman Brothers por lo que representaba la entidad”, comenta el analista Luis Palma Cane.

A lo largo de un período sumamente crítico, también desaparecieron otras firmas líderes, como Bear Stearns, y el Gobierno se vio obligado a salir al salvataje de algunas compañías como el CitiFanny Mae y Freddie Mac, para resguardar al sistema financiero.

Además tuvieron que fusionarse dos gigantes, como el Bank Of America, que absorbió a la ya debilitada Merrill Lynch.

“Literalmente, uno no sabía cuál iba a ser el siguiente en caer”, recordó el economista de la Universidad de Nueva York Mark Gertler, quien, como muchos otros, aún tiene muy presente las imágenes de empleados abatidos en sus oficinas de Manhattan, llorando desesperados y sin poder creer lo que estaba pasando.

“El banco tenía relaciones y acuerdos con empresas y gente de todo el planeta. Lo ocurrido sumió al mundo entero en total incertidumbre. En aquel mes de septiembre la confianza en el sistema financiero mundial directamente desapareció, era como que todo iba a dejar de funcionar”, señala Gabriel Holand, de HR Global.

“La sensación era que se estaba en presencia de un desastre, una especie de Titanic financiero que había chocado contra un iceberg”, recuerda John Mack, ejecutivo de Morgan Stanley.

“Los impactos negativos fueron tremendos. Estados Unidos ingresó en una fuerte recesión que aun hoy muestra secuelas. El desempleo comenzó a trepar. Se registró un desplome en las ganancias corporativas del S&P 500, que cayeron 40% entre 2007 y 2008″.

En ello coincide el analista financiero Hugo Scopetani: “El derrumbe de Lehman dejó en claro el enorme tamaño de la burbuja financiera, con un oscuro y entrañado manejo de más de 700 trillones de dólares en productos derivados, el equivalente a 50 veces el PBI de Estados Unidos, o 12 veces el PBI mundial”.

“El conocer las verdaderas dimensiones del excesivo apalancamiento financiero dejó en claro y a la luz, las inseguridades del sistema. Por eso es que el día 15 de septiembre marcó un antes y un después en la historia económica moderna”, agrega Scopetani.

Nota: Info Profesional