Quebrantaron la intimidad y difundieron imágenes “Privadas” de Virginia Mastroianni, la ex-candidata a Concejal del Randazzismo de Ramallo

Los derechos de nosotras, las mujeres.

Difundieron imágenes “Privadas” de Virginia Mastroianni, la ex-candidata a Concejal del Randazzismo

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Se que es muy difícil cambiar el paradigma de una sociedad tan retorcida y patriarcal donde la acusación masiva es siempre contra la víctima y no contra el victimario

CARTA DE VIRGINIA MASTROIANNI

Antes de sentarme a escribir esta carta me puse a pensar en lo que realmente significa la libertad para mí. Inmediatamente se me vinieron muchos recuerdos lindos a mi cabeza, de mi niñez, mi adolescencia y mi camino hacia la adultez. Pensé en el día en que crucé sola la calle por primera vez, me remonté al momento en el que mi mamá me sacó las rueditas de la bici y me enseñó a ser mi propio equilibrio, pensé en los nervios que tenía mi primer día viviendo en Rosario, pensé en el primer día de facultad, pensé en mi primer sueldo y mi independencia económica, pensé en el día que decidí ser interventora política y me postulé como candidata a concejala, pensé en mi primer discurso.
Curiosamente, hay algo que se repite constantemente y es que en cada uno de esos momentos pude decidir por mí misma porque, para mí, ser libre es poder decidir sobre mí sin depender de nada ni nadie más: decidir qué estudiar, decidir qué ideología me define política, social y humanamente, decidir qué decir, qué no decir, qué hacer, qué no hacer, decidir cómo vestirme, decidir cómo, cuándo, dónde y con quién desvestirme.
Esa libertad con la que siempre direccioné mi vida, se vio violentada. Quebrantaron mi intimidad y difundieron imágenes PRIVADAS Y MÍAS que fueron multiplicadas por miles de personas que, en muchos casos, me vieron crecer, trabajan con mis papás, son mis vecinos, son amigos de mis amigos.
Lo que más me sorprende es la deshumanización con la que se tratan estos temas, la falta de respeto, la falta de empatía para con mi persona. Están quienes justifican la viralización de MIS fotos con el uso de la tecnología, como si la tecnología reprodujera sola las fotos, como si la tecnología tuviera vida propia e hiciera estragos por su propia cuenta. Es decir, como si todos los que enviaron mis fotos no fueran seres humanos pensantes, con amor por el otro, con una familia, con seres queridos. Pienso que, quizás, se olvidaron de que lo son y por eso no solo reproducen MIS fotos sino que justifican este accionar tratándome, por ejemplo, de pelotuda por habérmelas sacado.
Los juicios de valor que hagan sobre mi cuerpo es algo que realmente no me preocupa. A mí, lo que me preocupa es que estando en el año 2017 las mujeres seguimos sufriendo los juicios morales de una sociedad machista, retorcida, en la que parece que las mujeres no tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad como queremos, ni siquiera dentro de cuatro paredes porque aún así somos susceptibles a estas cosas.
Hicieron pública mi desnudez, de la cual no me avergüenzo, porque no estoy dañando a nadie, porque no estoy lastimando a nadie ni metiéndome en su intimidad. Los que no pueden decir lo mismo son quienes me robaron las fotos, ni quienes las reenviaron, porque sus intenciones son perversas y están muy claras: buscan reducirme a un grado de cosificación inconmensurable, como si así pudieran definirme, como si así “les perteneciera”, como si así yo dejara de ser la mujer que soy para empezar a alimentarles el morbo, ese que tienen bien escondido y camuflado por pensamientos retrógrados y bien de mierda.
Me doy cuenta que, con esto, pretenden ponerme una etiqueta desde la que puedan dominarme, ya que todas mis luchas están muy lejos de permitir que se me trate como a un objeto: lucho por los derechos de los animales y del medio ambiente desde que soy niña, ayudo desde donde puedo a quienes más lo necesitan, estoy comprometida a demostrar que dentro de la política somos muchos los que queremos trabajar por nuestros vecinos y, paradójicamente, siempre luché, lucho y lucharé por los derechos de nosotras, las mujeres.
Quienes son responsables, no sólo del robo sino también los que difundieron el contenido sin mi consentimiento, van tener que responder ante la justicia en la Fiscalía de Cyber Delito, porque el daño hacia mi persona es irreparable pero quiero que lo que me pasó a mí no le vuelva a pasar nunca más a ninguna mujer. Quiero que la sociedad tome conciencia, quiero que la próxima vez que reciban fotos de una mujer desnuda piensen dos veces antes de reenviarla con total impunidad, sin ni siquiera ponerse a pensar que esa chica podría ser su hermana, su novia, su amiga o su hija.
Se que es muy difícil cambiar el paradigma de una sociedad tan retorcida y patriarcal donde la acusación masiva es siempre contra la víctima y no contra el victimario, pero es mi intención decirles a todas las mujeres, a las que fueron víctimas de cualquier tipo de abuso, que nosotras somos soberanas de nuestros cuerpos, que no se callen, que no tengan miedo porque debemos empoderarnos, unirnos, abrazarnos y hacer de todo lo perverso y oscuro, una fortaleza. Nos quieren sumisas, nos quieren con vergüenza, nos quieren escondidas, reprimidas y no se dan cuenta que nosotras NO NOS CALLAMOS MÁS.
Mi libertad, como dice Charly García en Inconsciente Colectivo, la mamé desde muy pequeña y la voy a llevar siempre dentro de mi corazón. Me pueden corromper, me puedo olvidar, pero ella siempre está, intacta, porque mi alma es libre y es algo que jamás me podrán robar.
Agradezco públicamente, a todos los medios de Ramallo por el respeto y la solidaridad, al colectivo Ni una menos Ramallo, a la Diputada Nacional Lucila Di Ponti por brindarme asesoramiento, aporte judicial y su más cálido acompañamiento; a mis  abogadas, a mi familia, a mis amigos y a cada uno de los vecinos que no sólo repudiaron públicamente lo  sucedido sino que también me brindaron su apoyo incondicional.
Atte. Virginia Mastroianni.