Sergio Massa: “Se frenó la economía porque Macri destruyó el poder de compra de la clase media”

Aunque embiste contra la corrupción del kirchnerismo, el grueso de sus críticas apuntan al Gobierno y, en especial, al impacto de la gestión económica en el bolsillo de “los laburantes” y los jubilados

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Sergio Massa es el promotor de la “tercera vía” contra la polarización macrismo-kirchnerismo. Pero si bien embiste contra la corrupción del gobierno anterior, el principal blanco de sus críticas hoy parece ser la gestión de Cambiemos, a la que responsabiliza de haber frenado la economía al destruir el poder de compra de la sociedad y de haber incumplido sus promesas.

Massa es un auténtico candidato en campaña. Responde corto a las preguntas e inmediatamente apela a sus ejes discursivos y sus propuestas para la clase media, las pymes, las reformas impositivas y el combate contra la inseguridad. Elude los temas de internas políticas. Aspira a dar la sorpresa en la elección bonaerense.

-¿Cuánto espacio hay hoy para la “avenida del medio”?

-Creo que somos la mejor oposición, la que tiene el mejor equipo para cambiar el rumbo económico de la Argentina, que va mal. La que tiene las mejores propuestas y la experiencia con resultados en materia de seguridad. Hemos construido, desde el pluralismo, la idea de un peronismo republicano, con progresistas, radicales, independientes, con sectores de la industria y el trabajo. Somos la fuerza política que en lo cuantitativo más creció desde la elección de 2015 hasta acá porque el FPV se fracturó en dos candidatos, Cambiemos ha tenido dificultades con algunas facciones radicales y nosotros incorporamos nuevos sectores.

-¿Cree que habrá polarización?

-En la elección presidencial decían que iba a estar absolutamente polarizada y, sin embargo, lo que terminó pasando fue que por primera vez hubo tres fuerzas en situación de competitividad. Y creo que en este caso más aún porque la gente sabe que las soluciones del presente, por la desilusión que significó un gobierno que no cumplió, no está en el pasado, sino en mostrar un camino distinto.

-Y entonces, ¿por qué Cristina sigue tan alta en las encuestas?

-Tengo la sensación de que muchas veces hay un microclima, pero cuando uno camina la calle lo primero que percibe es desilusión, frustración, bronca por el cambio que no fue.

-¿El desilusionado vota a Massa y el enojado a Cristina?

-No hay que ponerle stickers a la gente. Hay suma de sensaciones, hay gente desilusionada, gente con bronca, gente esperanzada también que ve que la Argentina no debe caer ni en la trampa del ajuste ni en la trampa de la corrupción. La Argentina tiene en la experiencia del maniqueísmo de la fractura y la división sus peores momentos de retroceso. Es clave que haya unión de los argentinos sobre la base de defender a la clase media.

-Al principio, acompañó al Gobierno. ¿Creyó que iba a hacer cosas distintas a las que hizo?

-Creí que iba a cumplir sus compromisos. Cuando yo peleé a fin del año pasado por el impuesto a las ganancias lo hice mirando el video de Macri en el que prometía que nadie iba a pagarlo. No somos nosotros los que modificamos nuestra posición. No sé qué le habrá pasado al Gobierno para cambiar tanto. Pasó lo mismo con la baja del IVA a la canasta básica. Basta ver en YouTube a la vicepresidenta hablando del tema. Cuando ellos lo proponían era inspirador, y cuando nosotros lo presentamos en el Congreso era “buscar una ventaja”.

-Cristina ahora también tiene un discurso hacia la gente común. ¿Le preocupa la superposición?

-No opino de lo que hacen otros candidatos, nosotros tenemos nuestros equipos y propuestas. Cada uno tiene sus virtudes, sus defectos, sus ideas, sus errores, nosotros los tenemos y muchos. Debemos decirle a la gente: “Miren, el Gobierno tiene una idea de la economía que es para pocos”. Es el tiempo de la clase media.

-¿El Gobierno apunta ahí con los créditos en los supermercados, por ejemplo?

-Si los supermercados pudieron descontar un día el 50% quiere decir que hay 364 días que nos están afanando. El Gobierno no se anima a avanzar con la ley de góndolas que es terminar con el curro de los supermercados. En paralelo hay que bajar el IVA a la canasta básica, a los 20 medicamentos de mayor consumo y a los servicios públicos.

-El Gobierno está hablando de convocar a fuerzas políticas, empresarios y gremios después de las elecciones para hacer reformas fiscales, laborales y previsionales. ¿Participaría en una convocatoria así?

-Lo primero que me gustaría saber es si son anuncios o si lo van a hacer realidad. La rebaja en los impuestos a los alimentos y a las pymes, la eliminación del impuesto a las ganancias y gravar la renta financiera lo podríamos estar discutiendo hoy. ¿Por qué vamos a esperar hasta después de la elección?

-¿El achicamiento del Estado es viable socialmente?

-¿Qué es achicamiento del Estado? Si subieron las tarifas con la excusa de gastar menos en subsidios, ¿por qué creció el déficit? La economía necesita crecer y producir. La economía argentina está frenada porque el Gobierno destruyó el poder de compra de la clase media laburante.

-¿Habla con Macri?

-No, no tengo diálogo. Los referentes oficialistas del Congreso hablan con nuestra jefa de bloque.

-¿Cambió también su vínculo con Vidal y Rodríguez Larreta?

-Con Rodríguez Larreta somos de distritos distintos, pero tengo un vínculo personal de muchos años. Y con Vidal la relación pasa por tratar de resolver aquellos temas en los que vale la pena dejar de lado diferencias.

-No parece igual de crítico con la gestión de Vidal que con Macri.

-Creo que el problema de Vidal es que tiene que gestionar una provincia que sufre una política económica que lo único que hizo hasta ahora fue hacer más ricos a algunos ricos y hacer más pobres a muchos pobres.

-¿Mejoró la situación de inseguridad frente a lo que dejó Scioli?

-Según los números, sigue igual.

-En el balance de nuestro diálogo suena más crítico de Macri que del kirchnerismo.

-No. La diferencia es que en 2013 me tocó ponerle límite al sueño de Cristina eterna, en 2015 me tocó competir contra el kirchnerismo y contra Macri y en esta elección creo que hay que ponerle un límite al ajuste porque está destruyendo nuestra economía, pero a la vez creo que hay que mostrar que ese límite no está en el pasado, sino en el futuro. En eso tenemos la tranquilidad de que somos el límite al ajuste, sin corrupción.

-Su bloque adelantó que votará la expulsión de De Vido. ¿Cuando estaba en el gobierno anterior no supo de casos de corrupción?

-No. Yo estuve 11 meses como jefe de Gabinete y no tenía mayor vínculo con Planificación. Ocaña estuvo más tiempo que yo y hoy es candidata de Cambiemos. Le podrían preguntar a Graciela y no a mí. Lo digo porque lo usa mucho el Gobierno como chicana. Prácticamente no tuve ninguna relación laboral [con De Vido].